Efectos de las grandes superficies y supermercados en el comercio local
(Parte 1)

La llegada de las grandes superficies a los municipios suele verse como un aspecto positivo para la economía local, sin embargo, este hecho también trae consigo efectos negativos para los comercios locales autóctonos y para la economía local.
Estas grandes empresas a menudo se ven atraídas por un mercado en crecimiento, con posibilidad de márgenes, tierras de bajo costo para edificar, exenciones fiscales y algunos otros beneficios o facilidades que puedan facilitar algunos consistorios con el objetivo de que se instalen en sus municipios.
Impacto Económico sobre el Comercio Local
Las grandes superficies incorporan importantes innovaciones tecnológicas en la distribución de bienes sistemas altamente informatizados de seguimiento de mercancías y control de inventario que generan bases de datos instantáneas que adaptan los inventarios y las políticas a los mercados y clientes locales. Estas tiendas desvían el negocio, a menudo con consecuencias fatales para los comercios locales.
La proximidad de estas grandes superficies y supermercados tiene un impacto negativo en las tiendas próximas. Generalmente, cualquier comercio local que venda productos similares, a los que venden estos establecimientos, y que esté situado en una franja de hasta 8 km alrededor de estos, experimenta una disminución en las ventas entre el 6% y el 50%, con una disminución promedio de 21,3%. A nivel de rentabilidad, la disminución promedio suele estar en un 12,35%.
Las categorías que se suelen ver más afectadas suelen ser las tiendas de alimentos, ferreterías, tiendas de pintura, papelerías y librerías, y tiendas de mercancías generales. Los cambios a menudo afectan a aquellos comercios que tienen dificultades para competir con los precios y la oferta de las grandes cadenas.
Dentro de estas grandes superficies podemos encontrar a los “asesinos de categorías”, estos venden un tipo de mercancía y la venden con grandes descuentos. Estos grandes minoristas, al obtener descuentos de precios por parte de los proveedores, se constituyen como un factor clave en la desaparición del pequeño minorista. Al comprar a proveedores en grandes volúmenes, no solo compiten con la competencia local, sino que la eliminan intencionalmente. No aspiran a vender el mejor tipo de producto “x”, sino ser el último vendedor de ese tipo de producto en pie.
Se estima que la llegada de estas grandes superficies y supermercados, a un mercado “virgen” de este tipo de establecimientos, puede desembocar en una caída estimada entre el 45% y el 57% del comercio local de esos municipios.
(Cotton & Cachon, 2007; Jones & Doucet, 2001; Klemz et al., 2008).
Efectos en el empleo
Aunque la llegada de los grandes minoristas pueda verse como un aspecto positivo para el empleo desde una perspectiva municipal, la realidad es bien distinta. En términos porcentuales, el comercio local que resiste a la llegada de las grandes superficies experimenta una disminución del 0,17% en el número de empleados. Puede no parecer una disminución abrupta, pero hay que tener en cuenta que el comercio local suele contratar a más personas de la comunidad, en comparación con las grandes cadenas, que priorizan la eficiencia y reducción de costos.
El espacio económico en el mercado que ocupa un supermercado o un centro comercial podría ser ocupado por un número de comercios locales que, en su conjunto, emplearían a más personas directa o indirectamente.
(Cotton & Cachon, 2007; Klemz et al., 2008).
Efectos sociales
La aparición de estas grandes superficies también deteriora la vitalidad de las pequeñas ciudades y la viabilidad de los centros urbanos.
La desaparición del comercio local, debido a la llegada de estas grandes superficies, también repercute negativamente en ciertos grupos sociales; en aquellos como las personas con movilidad limitada, que necesitan tiendas de proximidad para realizar sus compras, y no pueden desplazarse hacia las nuevas ubicaciones, y también afecta a otros grupos sociales, como las personas de mayor edad, para las cuales este comercio local cumple funciones sociales (interacciones sociales, punto de encuentro).
En ciertas circunstancias, la evolución del sistema minorista podría dejar fuera de alcance a ciertos consumidores «marginales», que son menos pudientes y móviles, creando los llamados «desiertos alimentarios», tanto en contextos urbanos como rurales. Esta circunstancia podría tener un efecto potencialmente drástico en los patrones de consumo, la calidad de vida y la salud de algunos grupos socioeconómicos más desfavorecidos. En conclusión, puede dar lugar a situaciones de exclusión social.
La llegada de las grandes superficies
¿Un acierto o un error?
